lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo 6- "Mi hermanito"

EFRAÍN

Sentí el golpe de la puerta contra la muralla y al abrir los ojos la luz me molesto de inmediato.

-¡¿Dónde esta?!- Mi madre estaba en el umbral de la puerta, a penas si podía enfocarla ya que la luz aun me tenía encandilado.
-¿Qué?-
-Tu hermano, Efraín ¿Dónde esta tu hermano?-
-Supongo que en su pieza-
-¡No! no esta allí- Me senté en la cama y pude notar que estaba furiosa, mi padre se asomo por mi puerta.
-No se llevo el teléfono, lo dejo en su pieza-
-Juro por dios que de esta no se salva, si no le ha pasado nada grave le va a pasar apenas entre a esta casa-
-Mamá, cálmate, no debe haber ido muy lejos- Dije mientras me colocaba unos pantalones de buzo y un poleron sobre la polera con la que dormía.
-Dame el teléfono- dijo mientra se lo quitaba de las manos a papá, yo pasé por al lado de ellos.
-Preparare un poco de café- Papá sonrió y guió a mamá para que me siguieran a la cocina.
-No me contestan, lo intentare nuevamente- Dijo volviendo a marcar.
-¿A quien estas llamando?- Le pregunto papá.
-A Martina, estoy segura que Bastián debe andar con Nicolás y si no es así él debe saber donde esta- Abrí los ojos de par en par y me voltee para tratar de evitar que siguiera llamando, pero justo cuando voltee ya le habían contestado- Martina, disculpa la hora pero es que estoy preocupada, Bastián no esta en casa, me preguntaba si estaría allá o si habría salido con Nicolás- Se quedo en silencio un momento y luego contestó- ¿Esta castigado? Oh, comprendo... ¿Cómo? ¿En la plaza del centro?- Abrí mis ojos nuevamente- ¿Estas segura?, bien, gracias. Sí, te llamo mañana- Entonces colgó. Con mi padre nos miramos preocupados, sabíamos perfecto lo que haría mamá y no sería nada bueno para Bastián. Tome una taza, la llene de café y se lo ofrecí a mamá- Deja eso ahí, me lo tomare cuando regresemos-
-¿Vamos a algún lado?-
-Sí, Bastián esta en la plaza del centro-
-¿Te dijo Martina que estaba allá?-
-No exactamente-
-¿Entonces?-
-Ayer pillaron a Nicolás que salía durante las noches, cuando lo castigaron él les confesó a donde iba-
-¿Y eso que tiene que ver con donde este Bastián ahora?-
-Miguel, Bastián y Nicolás siempre andan juntos para todos lados, es obvio que Bastián ha ido con él, solo que nos hemos dado cuenta ahora-
-Mamá ¿Nicolás le dijo a la madrina que andaba con Bastián? porque por lo que yo sabía el Nico iba para allá para estar con una chica, sinceramente no creo que el Basti lo haya acompañado para quedarse tocando el violín-
-Pues no me importa a que va para allá, iré a buscarlo con o sin ustedes- Entonces camino hasta la puerta y tomo un abrigo que colgaba del perchero y las llaves del carro, con papá nos miramos y nos apresuramos en seguirla, mi padre alcanzó a quitarle las llaves y yo me monte atrás. No tardamos más de cinco minutos en estar en el centro y por supuesto en llegar a la plaza, mi padre la rodeo despacio, tratando de atrasar más aquel momento en que viésemos a Bastián pero por más que lo intentó fue imposible, apenas lo diviso quiso bajarse, pero me adelante y le dije que yo iría por él. Camine en dirección a las pistas donde mi hermanito estaba conversando con algunos de sus amigos.
-¡Bastián!- Le llamé y él se giró sorprendido.
-¿Qué haces aquí?-
-Vamonos a casa, ya es tarde-
-Aun es temprano, no quiero irme aun-
-Bastián, vamonos- Le dije haciéndole muecas para que viera detrás de mi y solo entonces se percato, pero ya era tarde.
-¡Bastián Andrés! ¡¿Vienes o tengo que ir por ti?!- Mi madre había bajado del coche y nos miraba desde la mitad del camino. Yo me apresure, camine hacía el Basti y lo tome del brazo para que se moviera.
-Solo entra al carro en silencio, esta echa una fiera-
-¿Le dijiste donde estaba?-
-Claro que no, llamó a mi madrina, el Nico ayer le confesó donde pasaba las noches y ambas por lógica dedujeron que podrías estar aquí- 
-Mierda-
-Si, mierda- Nos acercamos a donde estaba mamá y ella avanzó hasta Bastián, lo agarro de una oreja y lo arrastro hasta el auto, él subió y yo tras él.
-Hola papá- Dijo Bastián sobándose la oreja. 
-Hola...- Apenas alcanzó a decir papá.
-¡Sabes lo preocupada que me tenías!- Mamá comenzó con su reprimenda allí mismo en el auto, papá arranco y en menos tiempo del que nos demoramos en llegar estábamos en casa.
-Bájate después de mí- Le dije y abrí la puerta, mamá ya estaba allí esperando por él, de seguro tenía planeado llevarlo de la oreja hasta adentro, pero yo me eche encima de ella y la abrace haciéndola caminar hasta dentro.
-¡Suéltame!- Dijo mientras me daba golpecitos en la espalda.
-Shhh, no grites aquí fuera, despertaras a los vecinos- Entramos todos a casa. Camine hasta la cafetera y volví a encenderla para que se calentara. Mamá caminaba sobre sus propios pasos pensando seguramente en como castigar a mi hermano, en cambio él me había seguido hasta el comedor y se había sentado en una de las sillas, papá me siguió hasta la cocina y saco dos tazas para nuestros cafés.
-Creo que será mejor no darles a ellos, tu madre es capaz de lanzárselo- Ambos reímos pensando en que sería bastante capaz de hacerlo. Salimos de la cocina y papá se sentó al otro extremo de donde estaba el Basti sentado con la cabeza apoyada en la mesa.
-Tengo sueño- Me dijo mientras yo apoyaba mi espalda en un mueble.
-¿¡Que tienes sueño!?- Con el puro grito alzó el rostro para ver a mamá.
-No mamita, no tengo sueño, solo lo dije por decir algo- Aguante una risa.
-¿Se puede saber quien te ha dado derecho de salir de noche de casa, sin autorización de tus padres? Vamos contéstame-
-Nadie, mami- Volví a morderme los labios para evitar que se me saliera una carcajada, Bastián siempre hacía lo mismo cada vez que mamá se enojaba con él.
-¡Claro que nadie!-
-Ya, pero no grites- Dijo y supe inmediato que se había arrepentido. Con papá nos miramos unos dos segundos y luego sentí el sonido de la silla de Bastián correrse justo en el momento en que un zapato de mamá le pasaba rozando.
-Pasame tu cinturón- Mamá le pidió a papá, él dio un suspiro, pero no hizo intento de sacárcelo- ¡Que me pases tu cinturón!- Grito indignada, volvimos a cruzar miradas con papá y él me levantó los hombros, resignado se saco el cinturón y se lo paso, al mismo tiempo Bastián se puso de pie y se coloco estrategicamente al otro lado de la mesa. Mamá avanzo hacia él inútilmente, pues ella daba un paso y Bastián daba otro, al final dieron dos vueltas completas a la mesa entre amenazas de ella y lloriqueos de perdón de él.
-Mamá escuchame, vamos a conversar, con golpes no solucionamos nada-
-Deja que te atrape y verás como solucionaremos las cosas- Bastián paso por mi lado y luego cambio de dirección y se metió tras de mi, corriéndome del mueble que estaba a mi espalda, mi mamá se detuvo frente a mí- Efraín sal del medio- Yo me moví hacia un lado y Bastián lo hizo conmigo- ¡Que te quites!-
-Me estoy quitando, pero no es mi culpa que él me siga-
-Si no te mueves te golpeare a ti- Deje la taza sobre la mesa, me giré, tome a Bastián por los brazos y lo coloque delante de mí.
-Traidor- Me dijo sonriendo. Entonces mamá alzo el cinturón pero antes de que pudiera golpearlo él se lanzo a su cintura y se abrazo a ella- Te amo tanto mamita, no me castigues por favor, prometo no hacerlo más y seré un niño bueno, anda mami- Mamá trataba de golpearlo con el cinturón, pero él la tenía abrazada de tal forma que solo podía mover las muñecas de sus manos y por supuesto eso no hacía la fuerza suficiente para que lo golpease de verdad, al final el cinturón solo pasaba rozándole. Tome mi taza, la de mi padre y las lleve a la cocina, las lave y las deje secándose. Cuando salí de la cocina mi madre estaba apoyada en uno de los sillones aguantando una sonrisa y Bastián continuaba aferrado a ella y diciéndole cuanto la amaba y lo bien que se portaría de ahora en adelante. Entonces papá se puso de pie, Bastián soltó a mamá y se calló.

-Estas castigado, durante un mes tendrás toque de queda. Ahora vamos a acostarnos que mañana ustedes tienen clases y nosotros trabajo- Papá subió las escaleras y todos le seguimos. Mamá nos dio un beso a cada uno y lo siguió a su recamara, yo me metí a mi cuarto he intente dormir un poco, al otro día entraba temprano y ya me había agotado mentalmente.

lunes, 13 de enero de 2014

Capítulo 5- "Vigilado"

NICOLÁS
Las chicas habían cerrado la puerta y me había quedado solo con mis padres. Ambos salieron de atrás del escritorio, tomaron las sillas donde antes se habían sentado ellas, las colocaron frente a mi y se sentaron.

-Vamos a conversar ¿Si?- Dijo mamá y esperó hasta que yo le respondiera.
-Sí-
-Pero sin mentiras, si hay algo de lo que no quieres hablar nos lo dirás de esa forma y nos darás una razón de porque no hacerlo ¿Esta claro?- Dijo papá.
-Sí- Volví a contestar.
-Bien, parte por explicarnos por que estas saliendo a escondidas durante las noches-
-Yo... No les quise decir ya que sabía que no me dejarían salir entre semana y menos tantos días seguidos-
-Estas estudiando, te levantas todos los días a las siete de la mañana y para poder cumplir bien con todas tus actividades necesitas descansar- Me respondió mamá y por supuesto tenía razón.
-Lo sé-
-Pero aun sabiendo eso saliste ¿Que es tan importante para que salgas en las noches? ¿A donde ibas?- Esta vez fue papá.
-Voy a la plaza en el centro, vamos a patinar...-
-Pero puedes ir a patinar durante el día-
-En el día ella no va-
-¿Ella?- Preguntaron ambos a la vez.
-Sí, es una chica, me gusta... me gustaba... no quiero hablar de esto- Ambos se miraron por unos segundos pero no dijeron nada, luego fue mamá la que volvió con la conversación.
-Si solo vas a patinar ¿Cómo es que hoy llegaste completamente borracho?-
-No tome ahí, me fui antes... No planeaba beber, pero... paso algo y... De verdad no puedo hablar de esto-
-Esta bien, vamos a dejarlo hasta aquí- Dijo mamá colocándose de pie junto a papá.
-Estas castigado por dos meses, saliste sin nuestra autorización más de una vez, bebiste alcohol cuando sabes que no debes hacerlo y no conformándote con eso te embriagaste, provocaste que tus hermanas mintieran y has faltado a la confianza que teníamos en ti. No saldrás más que para ir a la escuela, si quieres ver a tu novia pídele que venga a casa y así...-
-...No tengo novia- Le interrumpí. 
-Esta bien, en ese caso, si debes hacer trabajos en grupos traerás a tus compañeros de clases a casa y obviamente estarás incomunicado, así que debes dejar tu computador y celular sobre el escritorio hoy mismo- 
-Además te mantendremos vigilado- Papá se giró para ver a mamá, eso lo había tomado desprevenido tanto a él como a mí.
-¿Vigilado? ¿qué significa exactamente eso?-
-Que dormirás con la puerta abierta y pasare a ver si estas en tu cuarto durante las noches, que llamare a casa durante el día y tendrás que contestar tú para saber que estas aquí, significa que si descubro que nuevamente sales de noche sin nuestra autorización mandare a poner rejas a todas las ventanas de la casa y además pondré otras cerraduras a la puerta, incluso iré a recogerte a la escuela si es necesario ¿Queda claro?-
-Sí, clarisimo- dije.
-Pues no vuelvas a meter la pata y estaremos perfecto, ahora ve por tus cosas y tráelas aquí- Finalizo mi padre, yo salí del escritorio y fui por mis cosas, volví a dejarlas al escritorio y luego me encerré en mi cuarto. Me tire de espalda a la cama y me tape el rostro con las manos. De solo recordar lo que había visto anoche me sentía idiota, quería gritar o llorar de frustración, pero no debía, no me lo permitiría. Volví a levantarme, tome mi mochila y saque el cigarros que tenía ocultos, saque uno y el encendedor, abrí la ventana de mi habitación y lo encendí... Tenía que quitármela de la mente, tenía que olvidarla ¿Pero como hacerlo? Me fume el cigarrillo y lo apague en mi zapato, se me cayeron unas pocas cenizas al piso, tire la colilla por la ventana y golpearon la puerta. De la sorpresa me erguí rápidamente y me golpee la cabeza con la repisa que había a un lado de la ventana. Mierda. La puerta se abrió justo cuando yo estaba tirando un poco de mi desodorante al aire, lo deje sobre el mueble. Mamá se quedo unos segundos mirándome desde la puerta, pero luego entro cerrando tras ella, se sentó en una orilla de la cama.

-Ven acá-
-¿Cómo?-
-Ven, estírate aquí y pon tu cabeza en mis piernas- Hice lo que me dijo y me acurruque sobre ella, más que mal si me decía eso era porque no había notado que estaba fumando así que mejor para mi. Ella comenzó a hacerme cariño en el cabello y yo cerré mis ojos disfrutando de sus caricias- Tú y tu hermana son lo más importante en mi vida ¿Lo sabes verdad?-
-Lo sé, mamá. Perdón por lo de hoy, seguro te dí un susto de muerte-
-Sí, me asuste al no verte en tu habitación y más aun cuando te vi entrar en ese estado. Pero ahora no he venido a hablar de eso, ese tema ya lo hablamos. Solo quiero que sepas que te amo muchisimo-
-También yo te amo-
-Lo sé... Nico, eres un chico hermoso, eres bueno y tienes un corazón que cualquiera quisiera. Te mereces lo mejor del mundo y sé que lo tendrás. con tu padre estamos dispuestos a todo para que tú y tus hermanas logren tener todo lo que deseen, queremos que sean felices, pero eso no depende solo de nosotros...-
-...Mamá- Ya sabía a donde quería llegar y como ya lo había dicho, no quería hablar de eso.
-Espera, déjame terminar- Suspire y ella continuo- Sé que debes estar enamorado de alguna chica y si no lo estas pronto lo estarás, es parte de una etapa y todos pasamos por eso. Pronto llegara una chica que se enamore de ti, pero que se enamore de ti por quien eres realmente y no por lo que le gustaría que fueras, si alguien te pide que cambies o que hagas cosas que van en contra de lo que tu crees o de lo que eres... Eso no es amor, mi niño-
-Pero yo la quería... yo podía ser lo que ella me pidiera- Dije sin siquiera analizarlo.
-Quizás no era la chica correcta, aun eres joven-
-Tengo 16, tu tenias 17 cuando conociste a papá-
-Eso es cierto, pero nuestros casos, cariño, son muy distintos. Tú abuelo me obligo a casarme con tu padre, tuve la suerte de estar enamorada de él, pero las relaciones no deberían ser así, ya vez a tu tía Javiera con tu tío Augusto. Yo no quiero una vida así para ti. quiero que te enamores y te desenamores cuantas veces puedas, que conozcas a más de una chica, que te equivoques y te caigas pero que luego te vuelvas a levantar, quiero que tengas todas las oportunidades que yo no tuve y también quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, sea lo que sea, cuando quieras hablar sobre lo que sea yo estaré aquí para escucharte-
-Mamá...-
-No es necesario que me cuentes ahora-
-Ella estaba con otro chico... estaban... tenían relaciones en el mismo lugar en que nos habíamos dado nuestro primer beso-  Me sentí tan estúpido al escucharme decirlo, pero era cierto, lo que más me dolía es que ella había sido la primara chica a quien besara y a ella no le importo, quizás ni siquiera lo recordara. Mamá dejo de acariciarme el cabellos y como pudo me alzo para que me acomodara en su pecho y me diera un abrazo. Solo ese movimiento me desarmo y me eche a llorar como cuando tenía cinco años. 

Después de un rato en el que me calme mamá hizo que me acostase y fue a buscarme una taza de leche caliente. Cuando volvió yo estaba bajo las mantas, me paso la taza y luego comenzó a mirar por mi habitación en silencio, entonces tomo mi mochila y me coloque nervioso, deje la taza en el velador y quise levantarme para impedir que la abriese, pero ella me hizo un gesto con la mano para que no me levantase, abrió la mochila y saco la cajetilla. Cerré los ojos pensando en que me retaría, pero no dijo nada, cuando los volví a abrir vi que tenía el encendedor que había guardado en mi bolsillo hace un rato. Se volvió y me dio una sonrisa.

-Vamos a dejar esto como nuestro secreto, siempre y cuando me prometas que no volverás a ingresar algo como esto a casa ¿Estamos de acuerdo?-
-¿No me vas a decir que me hace mal y que debería dejarlo?-
-¿Si te lo digo lo harás? Por el momento solo te pediré que tú padre no te vea con esto, para él es un tema delicado ¿Esta bien?-
-Si, mamá- Entonces se acerco y me dio un beso en la frente.
-Tomate la leche y luego te duermes-
-Sí, gracias- Me sonrió y luego salio de la habitación, dejando la puerta abierta de par en par. 

lunes, 6 de enero de 2014

Capítulo 4- "Sentenciadas"

ISIDORA


Estábamos los tres sentados frente a nuestros padres en el escritorio. Ambos de pie tras aquella mesa que nos impedía a los tres acercarnos a ellos y convencerlos de no castigarnos. La Monse estaba sentada a mi lado y sus manos estaban unidas sobre su regazo, entrelazaba sus dedos unos con otros constantemente, se notaba que estaba nerviosa y era lógico el porque, esta era la primera vez que le tocaría escuchar a nuestros padres enfadados, en cambio yo y Nicolás ya habíamos estado varias veces allí, aunque yo menos que él, por supuesto.

-Estamos muy decepcionados de lo que hoy a ocurrido, con su madre creíamos que podíamos confiar en ustedes y hoy nos hemos dado cuenta que no es así-
-Papá, las chicas no tienen nada que ver en esto, es mi culpa-
-No. Monserrat e Isidora sabían perfectamente lo que hacían al mentirnos hoy-
-Solo querían cubrirme-
-Lo sabemos ¿pero que hubiese pasado si no hubieses vuelto? ¿si te hubiese ocurrido algo?-
-No me pasó nada-
-No, solo llegaste ebrio a casa, un día de semana, saliste sin nuestro consentimiento y volviste completamente inconsciente de lo que ocurría a tu alrededor, así que no, no te pasó absolutamente nada- 
-Papá...-
-...No he terminado de hablar- Lo calló al momento- Nosotros nunca les hemos prohibido nada y jamás les hemos dado motivos para que nos oculten cosas, mucho menos para que nos mientan. Siempre hemos tenido una confianza absoluta en ustedes y lo que hoy pasó nos hace creer que nos equivocamos ¿Qué es lo que quieren? ¿Qué actuemos como su abuelo?- Por mi cuerpo paso un escalofrío y sin poder evitarlo mire a mamá, ella miraba sorprendida a papá y le había agarrado del brazo, pero él se lo soltó y continuo- Nosotros no queremos llegar a eso, jamás lo hemos querido. pero como mínimo esperamos que ustedes sepan responder correctamente ante nosotros- 
-Utilizar azotes jamás ha formado parte del tipo de educación que hemos querido darles y por supuesto nunca lo será...- Aseguro mamá- Solo queremos que no nos vuelvan a mentir, que esta sea la primera y la última vez que pasa, porque...- entonces se interrumpió con un silencio, los tres alzamos la cabeza para ver que es lo que la había interrumpido, nos miraba como no queriendo decir lo que diría, papá se giró para verla y ella dio un paso más hacía nosotros y enfoco su vista en la Monse y en ese momento supe que cualquier cosa que se le estuviera pasando por la cabeza nos metería en problemas-... ¿Es la primera vez que nos mienten?- Giré para observar a la Monse y ella agacho la cabeza, mis ojos se fijaron en los de Nicolás que también había girado para verla y supimos que estábamos jodidos.
-¿Qué están esperando? respondanle a su madre- Dijo papá mientras nosotros aun nos manteníamos en silencio.
-Yo... No es la primera vez que salgo entre semana- Admitió Nico y mi papá dio un golpe con sus manos sobre el escritorio que nos hizo saltar a todos.
-¿Ustedes lo sabían?- Mamá se dirigió a nosotras.
-Yo lo sabía- Dijo Monserrat.
-Eso quiere decir que tú también- Afirmo mi padre mirándome.
-Sí- Admití y agache la cabeza, no soportaba ver como ambos nos miraban.
-Perfecto- Dijo irónico mi padre- Están los tres castigados- Puntualizo y luego comenzó con nuestra sentencia- Isidora y Monserrat nos han mentido y han puesto en peligro a su hermano, y no contentas con esto, nos han mentido más de una vez. No necesitamos saber cuantas veces más fueron, con una ya es decepcionante. Ambas se quedaran descomunicadas durante siete días a contar de mañana, dejaran sus celulares y computadores en este escritorio antes de irse a la escuela y por ultimo tendrán que estar en casa a más tardar a las siete durante dos semanas...-
-...Pero mis clases de ballet son de seis a nueve-
-Pues no podrás ir a tus clases de ballet-
-Pero...-
-...pero nada, esto no lo estamos discutiendo. Además así veremos si podemos volver a confiar en ustedes, así que espero cumplan con esto-
-Si, papá- Dijimos ambas al unisono, mientras Monse se limpiaba una lágrima de su rostro.
-Ahora ambas pueden salir, queremos conversar a solas con su hermano- Las dos nos pusimos de pie, salimos y cerramos la puerta tras nosotras.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Capítulo 3- "Problemas"

NICOLÁS

Desperté con un terrible dolor de cabeza, la sien me palpitaba. Tenía la boca pastosa y con un fuerte sabor agrio. Trate de enfocar la vista para ver donde estaba y cuando noté que estaba en mi habitación  la sensación de vomito me invadió. Mierda.

-¿Quieres un poco de agua?- Mamá estaba sentada en una silla a un lado de mi cama. La culpa me lleno por completo.
-Mamá... Yo... Lo siento-
-Ya hablaremos de eso luego, ahora bebe un poco de agua- dijo mientras se levantaba y  me acercaba un vaso. Lo bebí sin protestar, era obvio que estaba en problemas, no había que ser un genio para saberlo, pero no sabía hasta que grado y eso me mantenía inquieto.
-Mamá ¿Cómo llegue a casa?- Pregunte con la esperanza de que hubiese llegado solo. De solo pensar que Lauri me hubiese visto de esa manera y además traerme a casa, era tan humillante que no lo podría soportar.
-Realmente no lo sé... llegaste solo, abriste la puerta y te derrumbaste, supongo que fue un milagro-
-Perdón, mamá. No sé que...-
-...No, Nicolás. Ahora no. Ve a darte una ducha y a lavarte los dientes-
-Pero quiero explicarte-
-Lo harás luego, cuando llegue tu padre- Oh mierda.
-¿Él también me vio?-
-Todos te vimos, estábamos tomando desayuno cuando llegaste. Ahora hazme caso y dúchate. Yo bajare y te preparare algo para que comas-
-Gracias- Entonces me coloque de pie y me fui al baño.

Había hecho el tonto y toda mi familia me había visto, era obvio que hoy papá me daría una reprimenda terrible. De solo pensar en aquello mi cabeza dolía más. Tendría muchas cosas que explicar y la verdad es que no tenía ni una excusa valida para evitar el castigo que me diesen. Suspire y metí la cabeza bajo el agua, cerré los ojos y las imágenes de la noche anterior volvieron a mi cabeza, me maree y tuve que apoyarme en la muralla para no caer. Volví a sentir ese nudo en la garganta, pero lo trague, no iba a llorar por ella, no lo merecía. Tendría que olvidarla y punto. Sacudí mi cabeza y termine mi baño, cuando baje mamá me tenía servido un plato de cónsome de pollo. Me senté y me dispuse a comer. Al rato la puerta se abrió y por ella entro Isidora, por supuesto me fulmino con la mirada, pero paso de largo y saludo a mamá con un beso, tomo un vaso y lo lleno de jugo y luego se sentó frente a mi y continuo fulminándome, pero no decía nada, por lo que preferí seguir en silencio, además que el dolor de cabeza que tenia, prefería mantener el silencio.

-Me iré a dar una ducha- Dijo mamá mientras avanzaba hasta las escaleras.
-Ok- Le contestó Isi mientras daba un sorbo a su jugo.
-Nicolás, no salgas de casa- 
-Sí, mamá- Apenas desapareció sentí un puntapié en mi pierna- ¡Auch!-
-¡Imbécil!-
-Isidora, te estoy escuchando- Dijo mi mamá desde el segundo piso.
-Lo siento, mamá- Volvió a darme un puntapié.
-Deja de golpearme- 
-¿Se puede saber que es lo que tienes en la cabeza? ¡Nos has metido en problemas!-
-¿Y a ustedes por qué?-
-No es obvio ¿A quien crees que le preguntaron por ti cuando notaron que no estabas?-
-A la Monse- Era obvio ¿cómo no lo pensé? La culpa otra vez se hizo presente en mi.
-Claro y como siempre trató de cubrirte, pero por supuesto ella no sirve para mentir y justo cuando se podía decir que yo había arreglado algo de la mentira que había dicho, tú entraste tambaleándote y apestando a alcohol. Papá nos llevó a la escuela y dijo que hablaríamos luego sobre esto, así que es obvio que nos castigaran por tu culpa-
-Lo siento, Isi... Realmente no recuerdo todo aquello... ¿La Monse se fue a ballet?-
-Sí, dijo que volvería antes de que papá llegara a casa-
-Isi ¿perdóname si?- Le puse caritas para que riera y vi como mordía su labio para no hacerlo.
-Lo pensaré... pero ¿Qué te paso? Monse cree que algo te debe haber pasado para llegar así-
-No quiero hablar de eso- Tome mi plato y me levante de la mesa, lo lave y luego lo guarde, me seque las manos y me fui a mi recamara, yo simplemente no quería acordarme de aquello.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 2- "Café"

Monserrat

Como cada mañana mi casa era un caos, mi madre corría de un lado a otro para tener todo listo para que los tres nos pudiésemos ir a la escuela y a la misma vez se ocupaba de las cosas que papá podría necesitar y también de las que ella debía llevar a su trabajo. Yo estaba sentada en la mesa tomando el te con leche de cada mañana y mis galletas integrales. Vi como Isidora bajaba arrastrando los pies desde el segundo piso, colgó su mochila en el respaldo de la silla, se sentó y apoyo la cabeza en la mesa.

-Café... café...- Dijo con voz de zombi, sonreí y le acerque un vaso con leche de frutilla caliente, lo tomo sin mirarlo y le dio una bocanada.
-Mierda, esto no es café- Dijo mirando el contenido de la taza.
-Isidora, esa boca- Le reprendió mamá desde el segundo piso.
-Lo siento mami... Bien, de todas formas no era como que soñara con que algún día me dieras realmente un café-
-Lo mejor para comenzar el día es beber una taza tibia de leche, es mucho más saludable que una podrida taza de café-
-El café me mantiene despierta y eso es todo lo que necesito a esta hora de la mañana- dijo volviendo a tomar un sorbo y luego mirándome con suficiencia mientras un ligero bigote color rosa decoraba su rostro. Le pase una servilleta por el rostro. Papá llego hasta la mesa y nos dio a ambas un beso en la frente para luego sacar la cafetera y servirse una taza.
-Papá toma café y se ve bastante saludable- siguió reclamando Isidora.
-Es porque yo ya estoy viejo, en cambio tu eres un bebe aun y los bebes no beben café- Sonreí pero trate de ocultar mi sonrisa detrás de mi taza, sabía perfecto que eso de ser la bebe Isidora lo odiaba.
-No soy un bebe, tengo trece años-
-Tú siempre serás mi bebe, fin de la discusión- Isi puso morritos pero no discutió y siguió bebiendo su leche. Mamá bajo por las escaleras y se dirigió a mi.
-¿Dónde esta tu hermano?- Me dijo en tono serio. Con Isidora conectamos las miradas y luego me invente alguna cosa rápida. Tome un pedazo de pan para metermelo a la boca luego de hablar.
-Tenía que irse más temprano, creo que tenía que hablar de un trabajo con un compañero- Di una mordida y le preste mucha atención a lo que quedaba de mi té con leche.
-No sé llevó la mochila- dijo y yo me quede sin excusas.
-Seguro que lo ha echo para que se la lleves tú- Me dijo Isi- Debes dejar de consentirlo tanto, al final terminaras siendo su esclava- Le di una sonrisa de agradecimiento y le quise seguir el juego, pero justo cuando me disponía a decir algo se escucharon las cerraduras de la casa y la puerta se abrió. Nicolás ingreso tambaleandoce, camino dos pasos y se desplomo en la entrada, mis padres corrieron para ayudarlo y nosotras con Isidora nos levantamos. Era obvio que estaba borracho, así que tome una taza de café y se la lleve. Mis padres lo habían sentado en uno de los sofás y lo miraban preocupados. Le pasé la taza a mi papá y él la acepto mientras me fruncía el ceño.
-Papá, yo...-
-...Hablaremos luego- Me interrumpió y trató de que Nicolás se bebiera el café.
-Amor, es tarde. Lleva a las chicas a clases, yo me quedare con Nicolás, llamaré a Enrique para avisarle-
-También puedo avisar en la empresa-
-Puedo arreglármelas con él, solo hay que llevarlo a su habitación para que duerma-
-Esta bien- Entonces besó a mamá, se levantó e Isidora y yo agarramos nuestras cosas para salir junto a él.

Era obvio que me había metido en un problema y de paso Isi también se había involucrado y todo por los arranques del Nico, pero esta me las pagaría, esta vez no se la dejaría pasar, tendría que escuchar y darme una buena explicación. Besé a papá en la mejilla y baje del coche, seguida por Isidora, entramos a la escuela y la oí dar un refunfuñido. Me giré para verla.

-Juro por Dios que le arrancare las pelotas-
-¡Isidora! ¡Esa boca!-
-Oh por Dios, te oyes igual a mamá-
-No me cambies el tema, no digas esas cosas, es feo-
-Lo que es feo es que este idiota nos haya dejado mal frente a nuestros padres-
-Si, lo sé... ¿Crees que estarán decepcionados?
-Por supuesto que sí, sabemos perfectamente cuanto odian que les mintamos, es una de las pocas cosas que los cabrea en serio... Hasta podría pensar que a nosotras nos amonestaran más que a Nicolás-
-¿Qué le habrá pasado?-
-¿Qué más puede ser? Es obvio que se le pasaron las copas junto a esa perdida con la que esta saliendo-
-No sé... No creo que sea eso. Nico no suele beber en exceso-
-Pues siempre hay una primera vez para todo-
-Ya... pero creo que algo tiene que haberle pasado, estoy preocupada-
-Pues deja de preocuparte por él y preocúpate de lo que nos aguarda cuando lleguemos a casa, mira que es seguro que hoy terminaremos sentadas frente a ese maldito escritorio- Sonó el timbre y ambas nos despedimos para salir corriendo a nuestros salones. 

Era raro entrar en esa sala y no ver a mi hermano, muy pocas veces había faltado a clases, por lo que en general siempre íbamos para todos lados juntos y los días que se enfermaba y faltaba yo me sentía completamente fuera de foco. Bastián se sentó a mi lado durante esa hora y a mitad de la clase me envió un papel.
"¿Llegó Nicolás ayer a casa?"

Me apresure en contestarle, ya que si preguntaba, seguro era porque había estado con él y de seguro podría decirme que había pasado.

"Llegó hoy en la mañana.
Completamente ebrio. 
Le han visto mis padres. 
¿Estabas con él? 
¿Sabes que pasó para que bebiera tanto?"

---- o ----

"Oh mierda, se ha metido en líos. 
Realmente no sé lo que sucedió, 
llegamos juntos al lugar, 
pero luego él se fue a buscar a Lauri 
y nunca más lo vi, creí que se habría ido con ella"

---- o ----

"Se ha metido en líos 
y de paso nos ha metido a nosotras también. 
Apenas estemos a solas le mataré"

lunes, 16 de diciembre de 2013

Capítulo 1- "Copas"

ÁGATA


Encendí mi laptop y me conecte para poder hablar con mis primas, nos poníamos en contacto todo los días. El programa inició y enseguida me aparecieron las dos en la pantalla. Estuvimos un buen rato conversando de todo un poco, cosas de la escuela y nuestros compañeros por lo general, ya que estábamos todos en el mismo colegio. De la nada apareció Nicolás por la espalda de las chicas y comenzó a hacerles morisquetas sin que ellas lo notaran, por supuesto yo estalle en risas. Adoraba a mi primo, en realidad los adoraba a todos, eramos bastante unidos y entre nosotros no teníamos ni un solo secreto, normalmente nos tapábamos nuestras burradas, aunque claro, más bien era que la Monse nos tapaba todo. Ella era la chica perfecta, pero perfecta de verdad, desde que había comenzado a estudiar había sacado siempre los primeros lugares de sus cursos, creo que solo una vez obtuvo un segundo lugar y para ella fue casi el apocalipsis, siempre suele sobre exigirse en esas áreas, aunque mis tíos jamás la han obligado a ellos. Además después de clases va a sus clases de ballet, y lo hace perfecto, es la mejor bailarina de su clase y ha tenido un montón de ofertas para unirse a grupos de bailes tanto nacionales como internacionales, sin embargo siempre las rechaza, según ella el baile es solo una manera de desestresarce, lo que a nosotros siempre nos ha parecido ridículo, es que el ballet es demasiado estricto como para poder relajarte. Y como si no fuera poco, tenía una perfecta relación junto al perfecto de Efraín, aunque por supuesto eso era algo que solo nosotros lo sabíamos, ya que el Efra y el Basti se criaron junto a nosotros, casi como hermanos, así que en realidad la Monse prefería mantenerlo oculto de sus padres, aunque en mi opinión personal eso era una tontería, mis tíos adoraban al Efraín ¿Por qué no iban a aceptarlo? 

Así era la Monse, la chica perfecta de la familia, en cambio el Nico... uffff era el motivo de todas los dolores de cabeza de mis tíos, y justamente ahora lo estaba demostrando.

-¿A donde vas a esta hora?- Le pregunto la Monse viendo como se abrochaba la chaqueta.
-Me daré una vuelta-
-¿Le dijiste a papá?- Pregunto Isidora.
-Claro que no, ya me voy, las quiero, no se acuesten tan tarde-
-Nos dices eso y tú te vas-
-Isi, tú eres pequeña así que tengo todo el derecho.. La Monse es aburrida, así que para el caso- Dijo riendo. La Monse hizo morritos, mientras él besaba a las dos y me hacía señas para despedirse, luego vi como saltaba por la ventana que estaba justo detrás de las chicas.
 Seguimos conversando por un buen rato más hasta que se nos hizo algo tare y a todas nos entro el sueño. 

Nos despedimos y luego apague la laptop y me coloque el pijama. Pero justo antes de apagar la luz para dormirme escuche quebrarse algo en el primer piso. Salí de mi recamar en puntillas y me asome por la escalera, sentándome en uno de los peldaños que me dejaban escuchar y ver lo que ocurría. Mi madre estaba mirando el piso justo donde había caído la copa que de seguro tenía en la mano y mi padre, apoyado en la mesa se veía enfadado.

-¿Hasta cuando vas a continuar con esto?- La increpo- Deja ya de beber, nuestra hija esta arriba ¿crees que es bueno para ella verte así? Madura de una vez-
-Déjame en paz- Se dio la vuelta, saco otra copa del mueble y comenzó a servirse nuevamente, pero mi padre se la quitó y la arrojo al suelo junto a la otra- ¡Mierda! Quieres que Ágata no me vea así, pero lo único que haces es ruido-
-Javiera, realmente estoy agotado de esto-
-Si estas tan agotado vete y déjame en paz-
-No te dejare, no lo haré para ver como te destruyes-
-Tú sabes perfectamente que lo que destruyo mi vida no es precisamente esta copa de vino-
-Cállate, no sabes lo que estas diciendo-
-Por supuesto que se lo que estoy diciendo, por primera vez después de años, estoy siendo honesta, solo estoy colocando en palabras lo que tu bien sabes-
-Yo te amo-
-Pero yo no-
-Javiera...-
-...Es la verdad Augusto, nunca te amé, no puedo hacerlo-
-Ya basta, si quieres hablar de esto lo haremos en otro momento, cuando estés más sobria. Será mejor que te lleve a la cama-
-No quiero irme a la cama-
-Vamos, no te lo estoy preguntando. Te llevare aunque deba hacerlo arrastras- Me pare de inmediato y volví a encerrarme en mi pieza.

Tenía un nudo en la garganta y mordía mis labios para no soltar un sollozo. Por mis mejillas caían lágrimas. Me metí a la cama y me cubrí con las mantas. No era la primera vez que los escuchaba discutir, sabía que tenían problemas, siempre lo he sabido, pero ahora ultimo las discusiones eran más seguidas y mi madre había comenzado a beber constantemente, eso me podía nerviosa. Le había escuchado decir un montón de cosas, pero nunca que no amaba a mi padre y eso me dolió. Quise cerrar mis ojos y dormirme pero no podía hacerlo, al cerrarlos solo veía las imágenes de ambas copas en el suelo y mi madre diciéndole a mi padre que no lo amaba, que nunca lo había echo... Si eso era verdad, entonces... ¿Yo no había sido producto de su amor?