EFRAÍN
Sentí el golpe de la puerta contra la muralla y al abrir los ojos la luz me molesto de inmediato.
-¡¿Dónde esta?!- Mi madre estaba en el umbral de la puerta, a penas si podía enfocarla ya que la luz aun me tenía encandilado.
-¿Qué?-
-Tu hermano, Efraín ¿Dónde esta tu hermano?-
-Supongo que en su pieza-
-¡No! no esta allí- Me senté en la cama y pude notar que estaba furiosa, mi padre se asomo por mi puerta.
-No se llevo el teléfono, lo dejo en su pieza-
-Juro por dios que de esta no se salva, si no le ha pasado nada grave le va a pasar apenas entre a esta casa-
-Mamá, cálmate, no debe haber ido muy lejos- Dije mientras me colocaba unos pantalones de buzo y un poleron sobre la polera con la que dormía.
-Dame el teléfono- dijo mientra se lo quitaba de las manos a papá, yo pasé por al lado de ellos.
-Preparare un poco de café- Papá sonrió y guió a mamá para que me siguieran a la cocina.
-No me contestan, lo intentare nuevamente- Dijo volviendo a marcar.
-¿A quien estas llamando?- Le pregunto papá.
-A Martina, estoy segura que Bastián debe andar con Nicolás y si no es así él debe saber donde esta- Abrí los ojos de par en par y me voltee para tratar de evitar que siguiera llamando, pero justo cuando voltee ya le habían contestado- Martina, disculpa la hora pero es que estoy preocupada, Bastián no esta en casa, me preguntaba si estaría allá o si habría salido con Nicolás- Se quedo en silencio un momento y luego contestó- ¿Esta castigado? Oh, comprendo... ¿Cómo? ¿En la plaza del centro?- Abrí mis ojos nuevamente- ¿Estas segura?, bien, gracias. Sí, te llamo mañana- Entonces colgó. Con mi padre nos miramos preocupados, sabíamos perfecto lo que haría mamá y no sería nada bueno para Bastián. Tome una taza, la llene de café y se lo ofrecí a mamá- Deja eso ahí, me lo tomare cuando regresemos-
-¿Vamos a algún lado?-
-Sí, Bastián esta en la plaza del centro-
-¿Te dijo Martina que estaba allá?-
-No exactamente-
-¿Entonces?-
-Ayer pillaron a Nicolás que salía durante las noches, cuando lo castigaron él les confesó a donde iba-
-¿Y eso que tiene que ver con donde este Bastián ahora?-
-Miguel, Bastián y Nicolás siempre andan juntos para todos lados, es obvio que Bastián ha ido con él, solo que nos hemos dado cuenta ahora-
-Mamá ¿Nicolás le dijo a la madrina que andaba con Bastián? porque por lo que yo sabía el Nico iba para allá para estar con una chica, sinceramente no creo que el Basti lo haya acompañado para quedarse tocando el violín-
-Pues no me importa a que va para allá, iré a buscarlo con o sin ustedes- Entonces camino hasta la puerta y tomo un abrigo que colgaba del perchero y las llaves del carro, con papá nos miramos y nos apresuramos en seguirla, mi padre alcanzó a quitarle las llaves y yo me monte atrás. No tardamos más de cinco minutos en estar en el centro y por supuesto en llegar a la plaza, mi padre la rodeo despacio, tratando de atrasar más aquel momento en que viésemos a Bastián pero por más que lo intentó fue imposible, apenas lo diviso quiso bajarse, pero me adelante y le dije que yo iría por él. Camine en dirección a las pistas donde mi hermanito estaba conversando con algunos de sus amigos.
-¡Bastián!- Le llamé y él se giró sorprendido.
-¿Qué haces aquí?-
-Vamonos a casa, ya es tarde-
-Aun es temprano, no quiero irme aun-
-Bastián, vamonos- Le dije haciéndole muecas para que viera detrás de mi y solo entonces se percato, pero ya era tarde.
-¡Bastián Andrés! ¡¿Vienes o tengo que ir por ti?!- Mi madre había bajado del coche y nos miraba desde la mitad del camino. Yo me apresure, camine hacía el Basti y lo tome del brazo para que se moviera.
-Solo entra al carro en silencio, esta echa una fiera-
-¿Le dijiste donde estaba?-
-Claro que no, llamó a mi madrina, el Nico ayer le confesó donde pasaba las noches y ambas por lógica dedujeron que podrías estar aquí-
-Mierda-
-Si, mierda- Nos acercamos a donde estaba mamá y ella avanzó hasta Bastián, lo agarro de una oreja y lo arrastro hasta el auto, él subió y yo tras él.
-Hola papá- Dijo Bastián sobándose la oreja.
-Hola...- Apenas alcanzó a decir papá.
-¡Sabes lo preocupada que me tenías!- Mamá comenzó con su reprimenda allí mismo en el auto, papá arranco y en menos tiempo del que nos demoramos en llegar estábamos en casa.
-Bájate después de mí- Le dije y abrí la puerta, mamá ya estaba allí esperando por él, de seguro tenía planeado llevarlo de la oreja hasta adentro, pero yo me eche encima de ella y la abrace haciéndola caminar hasta dentro.
-¡Suéltame!- Dijo mientras me daba golpecitos en la espalda.
-Shhh, no grites aquí fuera, despertaras a los vecinos- Entramos todos a casa. Camine hasta la cafetera y volví a encenderla para que se calentara. Mamá caminaba sobre sus propios pasos pensando seguramente en como castigar a mi hermano, en cambio él me había seguido hasta el comedor y se había sentado en una de las sillas, papá me siguió hasta la cocina y saco dos tazas para nuestros cafés.
-Creo que será mejor no darles a ellos, tu madre es capaz de lanzárselo- Ambos reímos pensando en que sería bastante capaz de hacerlo. Salimos de la cocina y papá se sentó al otro extremo de donde estaba el Basti sentado con la cabeza apoyada en la mesa.
-Tengo sueño- Me dijo mientras yo apoyaba mi espalda en un mueble.
-¿¡Que tienes sueño!?- Con el puro grito alzó el rostro para ver a mamá.
-No mamita, no tengo sueño, solo lo dije por decir algo- Aguante una risa.
-¿Se puede saber quien te ha dado derecho de salir de noche de casa, sin autorización de tus padres? Vamos contéstame-
-Nadie, mami- Volví a morderme los labios para evitar que se me saliera una carcajada, Bastián siempre hacía lo mismo cada vez que mamá se enojaba con él.
-¡Claro que nadie!-
-Ya, pero no grites- Dijo y supe inmediato que se había arrepentido. Con papá nos miramos unos dos segundos y luego sentí el sonido de la silla de Bastián correrse justo en el momento en que un zapato de mamá le pasaba rozando.
-Pasame tu cinturón- Mamá le pidió a papá, él dio un suspiro, pero no hizo intento de sacárcelo- ¡Que me pases tu cinturón!- Grito indignada, volvimos a cruzar miradas con papá y él me levantó los hombros, resignado se saco el cinturón y se lo paso, al mismo tiempo Bastián se puso de pie y se coloco estrategicamente al otro lado de la mesa. Mamá avanzo hacia él inútilmente, pues ella daba un paso y Bastián daba otro, al final dieron dos vueltas completas a la mesa entre amenazas de ella y lloriqueos de perdón de él.
-Mamá escuchame, vamos a conversar, con golpes no solucionamos nada-
-Deja que te atrape y verás como solucionaremos las cosas- Bastián paso por mi lado y luego cambio de dirección y se metió tras de mi, corriéndome del mueble que estaba a mi espalda, mi mamá se detuvo frente a mí- Efraín sal del medio- Yo me moví hacia un lado y Bastián lo hizo conmigo- ¡Que te quites!-
-Me estoy quitando, pero no es mi culpa que él me siga-
-Si no te mueves te golpeare a ti- Deje la taza sobre la mesa, me giré, tome a Bastián por los brazos y lo coloque delante de mí.
-Traidor- Me dijo sonriendo. Entonces mamá alzo el cinturón pero antes de que pudiera golpearlo él se lanzo a su cintura y se abrazo a ella- Te amo tanto mamita, no me castigues por favor, prometo no hacerlo más y seré un niño bueno, anda mami- Mamá trataba de golpearlo con el cinturón, pero él la tenía abrazada de tal forma que solo podía mover las muñecas de sus manos y por supuesto eso no hacía la fuerza suficiente para que lo golpease de verdad, al final el cinturón solo pasaba rozándole. Tome mi taza, la de mi padre y las lleve a la cocina, las lave y las deje secándose. Cuando salí de la cocina mi madre estaba apoyada en uno de los sillones aguantando una sonrisa y Bastián continuaba aferrado a ella y diciéndole cuanto la amaba y lo bien que se portaría de ahora en adelante. Entonces papá se puso de pie, Bastián soltó a mamá y se calló.
-Estas castigado, durante un mes tendrás toque de queda. Ahora vamos a acostarnos que mañana ustedes tienen clases y nosotros trabajo- Papá subió las escaleras y todos le seguimos. Mamá nos dio un beso a cada uno y lo siguió a su recamara, yo me metí a mi cuarto he intente dormir un poco, al otro día entraba temprano y ya me había agotado mentalmente.





