NICOLÁS
Desperté con un terrible dolor de cabeza, la sien me palpitaba. Tenía la boca pastosa y con un fuerte sabor agrio. Trate de enfocar la vista para ver donde estaba y cuando noté que estaba en mi habitación la sensación de vomito me invadió. Mierda.
-¿Quieres un poco de agua?- Mamá estaba sentada en una silla a un lado de mi cama. La culpa me lleno por completo.
-Mamá... Yo... Lo siento-
-Ya hablaremos de eso luego, ahora bebe un poco de agua- dijo mientras se levantaba y me acercaba un vaso. Lo bebí sin protestar, era obvio que estaba en problemas, no había que ser un genio para saberlo, pero no sabía hasta que grado y eso me mantenía inquieto.
-Mamá ¿Cómo llegue a casa?- Pregunte con la esperanza de que hubiese llegado solo. De solo pensar que Lauri me hubiese visto de esa manera y además traerme a casa, era tan humillante que no lo podría soportar.
-Realmente no lo sé... llegaste solo, abriste la puerta y te derrumbaste, supongo que fue un milagro-
-Perdón, mamá. No sé que...-
-...No, Nicolás. Ahora no. Ve a darte una ducha y a lavarte los dientes-
-Pero quiero explicarte-
-Lo harás luego, cuando llegue tu padre- Oh mierda.
-¿Él también me vio?-
-Todos te vimos, estábamos tomando desayuno cuando llegaste. Ahora hazme caso y dúchate. Yo bajare y te preparare algo para que comas-
-Gracias- Entonces me coloque de pie y me fui al baño.
Había hecho el tonto y toda mi familia me había visto, era obvio que hoy papá me daría una reprimenda terrible. De solo pensar en aquello mi cabeza dolía más. Tendría muchas cosas que explicar y la verdad es que no tenía ni una excusa valida para evitar el castigo que me diesen. Suspire y metí la cabeza bajo el agua, cerré los ojos y las imágenes de la noche anterior volvieron a mi cabeza, me maree y tuve que apoyarme en la muralla para no caer. Volví a sentir ese nudo en la garganta, pero lo trague, no iba a llorar por ella, no lo merecía. Tendría que olvidarla y punto. Sacudí mi cabeza y termine mi baño, cuando baje mamá me tenía servido un plato de cónsome de pollo. Me senté y me dispuse a comer. Al rato la puerta se abrió y por ella entro Isidora, por supuesto me fulmino con la mirada, pero paso de largo y saludo a mamá con un beso, tomo un vaso y lo lleno de jugo y luego se sentó frente a mi y continuo fulminándome, pero no decía nada, por lo que preferí seguir en silencio, además que el dolor de cabeza que tenia, prefería mantener el silencio.
-Me iré a dar una ducha- Dijo mamá mientras avanzaba hasta las escaleras.
-Ok- Le contestó Isi mientras daba un sorbo a su jugo.
-Nicolás, no salgas de casa-
-Sí, mamá- Apenas desapareció sentí un puntapié en mi pierna- ¡Auch!-
-¡Imbécil!-
-Isidora, te estoy escuchando- Dijo mi mamá desde el segundo piso.
-Lo siento, mamá- Volvió a darme un puntapié.
-Deja de golpearme-
-¿Se puede saber que es lo que tienes en la cabeza? ¡Nos has metido en problemas!-
-¿Y a ustedes por qué?-
-No es obvio ¿A quien crees que le preguntaron por ti cuando notaron que no estabas?-
-A la Monse- Era obvio ¿cómo no lo pensé? La culpa otra vez se hizo presente en mi.
-Claro y como siempre trató de cubrirte, pero por supuesto ella no sirve para mentir y justo cuando se podía decir que yo había arreglado algo de la mentira que había dicho, tú entraste tambaleándote y apestando a alcohol. Papá nos llevó a la escuela y dijo que hablaríamos luego sobre esto, así que es obvio que nos castigaran por tu culpa-
-Lo siento, Isi... Realmente no recuerdo todo aquello... ¿La Monse se fue a ballet?-
-Sí, dijo que volvería antes de que papá llegara a casa-
-Isi ¿perdóname si?- Le puse caritas para que riera y vi como mordía su labio para no hacerlo.
-Lo pensaré... pero ¿Qué te paso? Monse cree que algo te debe haber pasado para llegar así-
-No quiero hablar de eso- Tome mi plato y me levante de la mesa, lo lave y luego lo guarde, me seque las manos y me fui a mi recamara, yo simplemente no quería acordarme de aquello.


