lunes, 30 de diciembre de 2013

Capítulo 3- "Problemas"

NICOLÁS

Desperté con un terrible dolor de cabeza, la sien me palpitaba. Tenía la boca pastosa y con un fuerte sabor agrio. Trate de enfocar la vista para ver donde estaba y cuando noté que estaba en mi habitación  la sensación de vomito me invadió. Mierda.

-¿Quieres un poco de agua?- Mamá estaba sentada en una silla a un lado de mi cama. La culpa me lleno por completo.
-Mamá... Yo... Lo siento-
-Ya hablaremos de eso luego, ahora bebe un poco de agua- dijo mientras se levantaba y  me acercaba un vaso. Lo bebí sin protestar, era obvio que estaba en problemas, no había que ser un genio para saberlo, pero no sabía hasta que grado y eso me mantenía inquieto.
-Mamá ¿Cómo llegue a casa?- Pregunte con la esperanza de que hubiese llegado solo. De solo pensar que Lauri me hubiese visto de esa manera y además traerme a casa, era tan humillante que no lo podría soportar.
-Realmente no lo sé... llegaste solo, abriste la puerta y te derrumbaste, supongo que fue un milagro-
-Perdón, mamá. No sé que...-
-...No, Nicolás. Ahora no. Ve a darte una ducha y a lavarte los dientes-
-Pero quiero explicarte-
-Lo harás luego, cuando llegue tu padre- Oh mierda.
-¿Él también me vio?-
-Todos te vimos, estábamos tomando desayuno cuando llegaste. Ahora hazme caso y dúchate. Yo bajare y te preparare algo para que comas-
-Gracias- Entonces me coloque de pie y me fui al baño.

Había hecho el tonto y toda mi familia me había visto, era obvio que hoy papá me daría una reprimenda terrible. De solo pensar en aquello mi cabeza dolía más. Tendría muchas cosas que explicar y la verdad es que no tenía ni una excusa valida para evitar el castigo que me diesen. Suspire y metí la cabeza bajo el agua, cerré los ojos y las imágenes de la noche anterior volvieron a mi cabeza, me maree y tuve que apoyarme en la muralla para no caer. Volví a sentir ese nudo en la garganta, pero lo trague, no iba a llorar por ella, no lo merecía. Tendría que olvidarla y punto. Sacudí mi cabeza y termine mi baño, cuando baje mamá me tenía servido un plato de cónsome de pollo. Me senté y me dispuse a comer. Al rato la puerta se abrió y por ella entro Isidora, por supuesto me fulmino con la mirada, pero paso de largo y saludo a mamá con un beso, tomo un vaso y lo lleno de jugo y luego se sentó frente a mi y continuo fulminándome, pero no decía nada, por lo que preferí seguir en silencio, además que el dolor de cabeza que tenia, prefería mantener el silencio.

-Me iré a dar una ducha- Dijo mamá mientras avanzaba hasta las escaleras.
-Ok- Le contestó Isi mientras daba un sorbo a su jugo.
-Nicolás, no salgas de casa- 
-Sí, mamá- Apenas desapareció sentí un puntapié en mi pierna- ¡Auch!-
-¡Imbécil!-
-Isidora, te estoy escuchando- Dijo mi mamá desde el segundo piso.
-Lo siento, mamá- Volvió a darme un puntapié.
-Deja de golpearme- 
-¿Se puede saber que es lo que tienes en la cabeza? ¡Nos has metido en problemas!-
-¿Y a ustedes por qué?-
-No es obvio ¿A quien crees que le preguntaron por ti cuando notaron que no estabas?-
-A la Monse- Era obvio ¿cómo no lo pensé? La culpa otra vez se hizo presente en mi.
-Claro y como siempre trató de cubrirte, pero por supuesto ella no sirve para mentir y justo cuando se podía decir que yo había arreglado algo de la mentira que había dicho, tú entraste tambaleándote y apestando a alcohol. Papá nos llevó a la escuela y dijo que hablaríamos luego sobre esto, así que es obvio que nos castigaran por tu culpa-
-Lo siento, Isi... Realmente no recuerdo todo aquello... ¿La Monse se fue a ballet?-
-Sí, dijo que volvería antes de que papá llegara a casa-
-Isi ¿perdóname si?- Le puse caritas para que riera y vi como mordía su labio para no hacerlo.
-Lo pensaré... pero ¿Qué te paso? Monse cree que algo te debe haber pasado para llegar así-
-No quiero hablar de eso- Tome mi plato y me levante de la mesa, lo lave y luego lo guarde, me seque las manos y me fui a mi recamara, yo simplemente no quería acordarme de aquello.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 2- "Café"

Monserrat

Como cada mañana mi casa era un caos, mi madre corría de un lado a otro para tener todo listo para que los tres nos pudiésemos ir a la escuela y a la misma vez se ocupaba de las cosas que papá podría necesitar y también de las que ella debía llevar a su trabajo. Yo estaba sentada en la mesa tomando el te con leche de cada mañana y mis galletas integrales. Vi como Isidora bajaba arrastrando los pies desde el segundo piso, colgó su mochila en el respaldo de la silla, se sentó y apoyo la cabeza en la mesa.

-Café... café...- Dijo con voz de zombi, sonreí y le acerque un vaso con leche de frutilla caliente, lo tomo sin mirarlo y le dio una bocanada.
-Mierda, esto no es café- Dijo mirando el contenido de la taza.
-Isidora, esa boca- Le reprendió mamá desde el segundo piso.
-Lo siento mami... Bien, de todas formas no era como que soñara con que algún día me dieras realmente un café-
-Lo mejor para comenzar el día es beber una taza tibia de leche, es mucho más saludable que una podrida taza de café-
-El café me mantiene despierta y eso es todo lo que necesito a esta hora de la mañana- dijo volviendo a tomar un sorbo y luego mirándome con suficiencia mientras un ligero bigote color rosa decoraba su rostro. Le pase una servilleta por el rostro. Papá llego hasta la mesa y nos dio a ambas un beso en la frente para luego sacar la cafetera y servirse una taza.
-Papá toma café y se ve bastante saludable- siguió reclamando Isidora.
-Es porque yo ya estoy viejo, en cambio tu eres un bebe aun y los bebes no beben café- Sonreí pero trate de ocultar mi sonrisa detrás de mi taza, sabía perfecto que eso de ser la bebe Isidora lo odiaba.
-No soy un bebe, tengo trece años-
-Tú siempre serás mi bebe, fin de la discusión- Isi puso morritos pero no discutió y siguió bebiendo su leche. Mamá bajo por las escaleras y se dirigió a mi.
-¿Dónde esta tu hermano?- Me dijo en tono serio. Con Isidora conectamos las miradas y luego me invente alguna cosa rápida. Tome un pedazo de pan para metermelo a la boca luego de hablar.
-Tenía que irse más temprano, creo que tenía que hablar de un trabajo con un compañero- Di una mordida y le preste mucha atención a lo que quedaba de mi té con leche.
-No sé llevó la mochila- dijo y yo me quede sin excusas.
-Seguro que lo ha echo para que se la lleves tú- Me dijo Isi- Debes dejar de consentirlo tanto, al final terminaras siendo su esclava- Le di una sonrisa de agradecimiento y le quise seguir el juego, pero justo cuando me disponía a decir algo se escucharon las cerraduras de la casa y la puerta se abrió. Nicolás ingreso tambaleandoce, camino dos pasos y se desplomo en la entrada, mis padres corrieron para ayudarlo y nosotras con Isidora nos levantamos. Era obvio que estaba borracho, así que tome una taza de café y se la lleve. Mis padres lo habían sentado en uno de los sofás y lo miraban preocupados. Le pasé la taza a mi papá y él la acepto mientras me fruncía el ceño.
-Papá, yo...-
-...Hablaremos luego- Me interrumpió y trató de que Nicolás se bebiera el café.
-Amor, es tarde. Lleva a las chicas a clases, yo me quedare con Nicolás, llamaré a Enrique para avisarle-
-También puedo avisar en la empresa-
-Puedo arreglármelas con él, solo hay que llevarlo a su habitación para que duerma-
-Esta bien- Entonces besó a mamá, se levantó e Isidora y yo agarramos nuestras cosas para salir junto a él.

Era obvio que me había metido en un problema y de paso Isi también se había involucrado y todo por los arranques del Nico, pero esta me las pagaría, esta vez no se la dejaría pasar, tendría que escuchar y darme una buena explicación. Besé a papá en la mejilla y baje del coche, seguida por Isidora, entramos a la escuela y la oí dar un refunfuñido. Me giré para verla.

-Juro por Dios que le arrancare las pelotas-
-¡Isidora! ¡Esa boca!-
-Oh por Dios, te oyes igual a mamá-
-No me cambies el tema, no digas esas cosas, es feo-
-Lo que es feo es que este idiota nos haya dejado mal frente a nuestros padres-
-Si, lo sé... ¿Crees que estarán decepcionados?
-Por supuesto que sí, sabemos perfectamente cuanto odian que les mintamos, es una de las pocas cosas que los cabrea en serio... Hasta podría pensar que a nosotras nos amonestaran más que a Nicolás-
-¿Qué le habrá pasado?-
-¿Qué más puede ser? Es obvio que se le pasaron las copas junto a esa perdida con la que esta saliendo-
-No sé... No creo que sea eso. Nico no suele beber en exceso-
-Pues siempre hay una primera vez para todo-
-Ya... pero creo que algo tiene que haberle pasado, estoy preocupada-
-Pues deja de preocuparte por él y preocúpate de lo que nos aguarda cuando lleguemos a casa, mira que es seguro que hoy terminaremos sentadas frente a ese maldito escritorio- Sonó el timbre y ambas nos despedimos para salir corriendo a nuestros salones. 

Era raro entrar en esa sala y no ver a mi hermano, muy pocas veces había faltado a clases, por lo que en general siempre íbamos para todos lados juntos y los días que se enfermaba y faltaba yo me sentía completamente fuera de foco. Bastián se sentó a mi lado durante esa hora y a mitad de la clase me envió un papel.
"¿Llegó Nicolás ayer a casa?"

Me apresure en contestarle, ya que si preguntaba, seguro era porque había estado con él y de seguro podría decirme que había pasado.

"Llegó hoy en la mañana.
Completamente ebrio. 
Le han visto mis padres. 
¿Estabas con él? 
¿Sabes que pasó para que bebiera tanto?"

---- o ----

"Oh mierda, se ha metido en líos. 
Realmente no sé lo que sucedió, 
llegamos juntos al lugar, 
pero luego él se fue a buscar a Lauri 
y nunca más lo vi, creí que se habría ido con ella"

---- o ----

"Se ha metido en líos 
y de paso nos ha metido a nosotras también. 
Apenas estemos a solas le mataré"

lunes, 16 de diciembre de 2013

Capítulo 1- "Copas"

ÁGATA


Encendí mi laptop y me conecte para poder hablar con mis primas, nos poníamos en contacto todo los días. El programa inició y enseguida me aparecieron las dos en la pantalla. Estuvimos un buen rato conversando de todo un poco, cosas de la escuela y nuestros compañeros por lo general, ya que estábamos todos en el mismo colegio. De la nada apareció Nicolás por la espalda de las chicas y comenzó a hacerles morisquetas sin que ellas lo notaran, por supuesto yo estalle en risas. Adoraba a mi primo, en realidad los adoraba a todos, eramos bastante unidos y entre nosotros no teníamos ni un solo secreto, normalmente nos tapábamos nuestras burradas, aunque claro, más bien era que la Monse nos tapaba todo. Ella era la chica perfecta, pero perfecta de verdad, desde que había comenzado a estudiar había sacado siempre los primeros lugares de sus cursos, creo que solo una vez obtuvo un segundo lugar y para ella fue casi el apocalipsis, siempre suele sobre exigirse en esas áreas, aunque mis tíos jamás la han obligado a ellos. Además después de clases va a sus clases de ballet, y lo hace perfecto, es la mejor bailarina de su clase y ha tenido un montón de ofertas para unirse a grupos de bailes tanto nacionales como internacionales, sin embargo siempre las rechaza, según ella el baile es solo una manera de desestresarce, lo que a nosotros siempre nos ha parecido ridículo, es que el ballet es demasiado estricto como para poder relajarte. Y como si no fuera poco, tenía una perfecta relación junto al perfecto de Efraín, aunque por supuesto eso era algo que solo nosotros lo sabíamos, ya que el Efra y el Basti se criaron junto a nosotros, casi como hermanos, así que en realidad la Monse prefería mantenerlo oculto de sus padres, aunque en mi opinión personal eso era una tontería, mis tíos adoraban al Efraín ¿Por qué no iban a aceptarlo? 

Así era la Monse, la chica perfecta de la familia, en cambio el Nico... uffff era el motivo de todas los dolores de cabeza de mis tíos, y justamente ahora lo estaba demostrando.

-¿A donde vas a esta hora?- Le pregunto la Monse viendo como se abrochaba la chaqueta.
-Me daré una vuelta-
-¿Le dijiste a papá?- Pregunto Isidora.
-Claro que no, ya me voy, las quiero, no se acuesten tan tarde-
-Nos dices eso y tú te vas-
-Isi, tú eres pequeña así que tengo todo el derecho.. La Monse es aburrida, así que para el caso- Dijo riendo. La Monse hizo morritos, mientras él besaba a las dos y me hacía señas para despedirse, luego vi como saltaba por la ventana que estaba justo detrás de las chicas.
 Seguimos conversando por un buen rato más hasta que se nos hizo algo tare y a todas nos entro el sueño. 

Nos despedimos y luego apague la laptop y me coloque el pijama. Pero justo antes de apagar la luz para dormirme escuche quebrarse algo en el primer piso. Salí de mi recamar en puntillas y me asome por la escalera, sentándome en uno de los peldaños que me dejaban escuchar y ver lo que ocurría. Mi madre estaba mirando el piso justo donde había caído la copa que de seguro tenía en la mano y mi padre, apoyado en la mesa se veía enfadado.

-¿Hasta cuando vas a continuar con esto?- La increpo- Deja ya de beber, nuestra hija esta arriba ¿crees que es bueno para ella verte así? Madura de una vez-
-Déjame en paz- Se dio la vuelta, saco otra copa del mueble y comenzó a servirse nuevamente, pero mi padre se la quitó y la arrojo al suelo junto a la otra- ¡Mierda! Quieres que Ágata no me vea así, pero lo único que haces es ruido-
-Javiera, realmente estoy agotado de esto-
-Si estas tan agotado vete y déjame en paz-
-No te dejare, no lo haré para ver como te destruyes-
-Tú sabes perfectamente que lo que destruyo mi vida no es precisamente esta copa de vino-
-Cállate, no sabes lo que estas diciendo-
-Por supuesto que se lo que estoy diciendo, por primera vez después de años, estoy siendo honesta, solo estoy colocando en palabras lo que tu bien sabes-
-Yo te amo-
-Pero yo no-
-Javiera...-
-...Es la verdad Augusto, nunca te amé, no puedo hacerlo-
-Ya basta, si quieres hablar de esto lo haremos en otro momento, cuando estés más sobria. Será mejor que te lleve a la cama-
-No quiero irme a la cama-
-Vamos, no te lo estoy preguntando. Te llevare aunque deba hacerlo arrastras- Me pare de inmediato y volví a encerrarme en mi pieza.

Tenía un nudo en la garganta y mordía mis labios para no soltar un sollozo. Por mis mejillas caían lágrimas. Me metí a la cama y me cubrí con las mantas. No era la primera vez que los escuchaba discutir, sabía que tenían problemas, siempre lo he sabido, pero ahora ultimo las discusiones eran más seguidas y mi madre había comenzado a beber constantemente, eso me podía nerviosa. Le había escuchado decir un montón de cosas, pero nunca que no amaba a mi padre y eso me dolió. Quise cerrar mis ojos y dormirme pero no podía hacerlo, al cerrarlos solo veía las imágenes de ambas copas en el suelo y mi madre diciéndole a mi padre que no lo amaba, que nunca lo había echo... Si eso era verdad, entonces... ¿Yo no había sido producto de su amor?